Quebec, 7 de Septiembre

Bueno, nuestro último día completo en Canadá. Desayunamos nuestro café con muffin de las mañanas, y nos abrigamos esperando un día de frío, tras el día de ayer... Pero va a ser que nos equivocamos, en realidad hace mucho calor y humedad... A sudar de nuevo. Joé tenemos el cuerpo hecho un lío tras dos días templados, y otros dos bastante fríos, no esperabamos tanto calor ¡otra vez!

Bueno, hemos estado visitando la vieja Quebec.

Tras bajar del coche, fuera de la muralla, podemos admirar el Parlament Hill, es super chulo, creo que en parte es un hotel para el gobierno "nacional", que aquí en Quebec son bastante nacionalistas ellos...

Parlament Hill

La muralla, del siglo XVIII, está como el primer día. Se nota que se venden como la única ciudad amurallada de norteamérica porque la cuidan con mucho esmero. Después, paseamos por la Citadelle, que es la fortaleza de la ciudad, aunque está el acceso bastante restringido a los civiles, asi que la pasamos casi de refilón, y tras eso, bajamos bordeándola por una pasarela y unas escalinatas que van franqueando la muralla de la ciudad. Aquí podemos admirar una buenas vistas del río St. Lawrence y el puerto de la ciudad, donde por cierto, hay atracados un par de transatlánticos alucinantes... Vaya "botes"...

Una puerta en la muralla

Tras bajar de la ciudad hemos visto de cerca el centro de la ciudad y el "Hotel de Ville" (entrecomillado, no sé por qué hemos rebautizado así al Chateau Frontenac).

Chateau Frontenac

Tras esto, primera visita a las tiendas de souvenirs y a comer a un sitio que vimos ayer, cerca de donde el steak de caballo... Maris ha comido ensalada y canelones y yo crema de verduras y salmón. delicioso todo... tras comer, de vuelta a las compras y al calorcito... Dios mío, si no hemos visitado todas las tiendas de regalos de Quebec, es porque alguna habrá escondida por alguna callejuela que no hemos visto. Cuando en la misión ya reina el desánimo Maris ha tenido una idea genial... ¡Camisetas y marcapáginas a discreción! Y dicho y hecho, ya tenemos casi todos los regalos comprados.

La ciudad Mas ciudad

En estos momentos ya vuelve el sentido del humor a nosotros, momento en el que, tras una sagaz ocurrencia por mi parte mientras Maris bebe, acaba en sifonazo y atragantamiento (bueno, conato de atragantamiento), y luego ataque de risa... De todos modos, esto de vagabundear por las tiendas agota, aasí que como la misión está cumplida y mañana toca madrugar mucho, nos vamos al Royal a hacer la maleta y acostarnos prontito.

Haciendo amiguitos

Maris lo logra, pero con el calor que hace, yo estoy desvelao y escribiendo esto a las 12 y pico... Dios que "mañana" hay que levantarse a las 3 de la mañana... No se si por mi parte, el madrugue se convertirá en trasnoche... De momento y para hacer sueño me releo nuestro diario, y veo que he recalcado un poco de más las "penumbras" del viaje, nada más lejos d ela realidad, está resultando el mejor viaje y más divertido que he hecho nunca. ¡Vaya pedazo de honeymoon nos estamos pegando! Y ahora nos queda disfrutar de ¡la playa, el sol y los daiquiris!

8. septiembre 2007 01:58 by zorry | Comentarios (0) | Permalink

Quebec, 6 de Septiembre

Bueno bueno el día de hoy promete emociones, así que nos hemos levantado bien prontito, emocionados ante lo que nos espera. Tras recoger nuestro muffin en la recepción y desayunar nos metemos en el coche, porque nos esperan doscientos y pocos kilómetros de viaje para poder ver las ballenas... Esta vez hemos tenido suerte con el GPS y sólo nos ha mentido en la duración del viaje, nos pronosticaba un viaje de 4 horas y sólo hemos tardado 2 horas y 45 minutos en llegar. Parece que hace un tiempo de perros en Quebec, así que hemos acertado con la elección del día, ya que a medida que vamos avanzando va dejando poco a poco de llover.

Llegamos sobre las 12 y pico al primer sitio donde vendía excursiones ¡¡¡BINGO!!! A la 1 sale un crucero de 3 horas, así que compramos los tickes, vamos al baño y nos disponemos a embarcar. Por cierto, embarcamos en Tadoussac (Todusó ;-) ) a orillas del fiordo de Sagüenay, el fiordo más septentrional del hemisferio norte. Nos forramos de capas y más capas (todo lo de abrigo que hemos traído al viaje), parecemos el muñeco de Michelín jajaja. Cuando estamos esperando para subir al barco llega un autobús... ¡Anda! ¡Españoles! Que viva la Pepa, ya sé por qué no los echaba de menos, ¡¡¡que escandalerío!!!

Fiordo de Saguenay 

En fin, que nos sentamos en la planta baja del barco, y entre que no se ve nada y se nos sientan nuestros compatriotas a darnos la murga... No tardamos ni cinco minutos en salir a cubierta... Estamos impacientes por ver a las ballenitas!!! Por megafonía nos dan instrucciones para identificarlas, así que empezamos a escudriñar el horizonte a ver por donde resoplan. Eso si, con un frío de pelotas, no es por ser soez, es que corre un aire frío que corta el cutis... :-D

Tras cerca de una hora de travesía empezamos a ver soplidos y a los pocos minutos, comienza el espectáculo... ¡¡¡Que flipe Felipe!!! Hemos visto dos o tres ballenas pequeñas y una enorme ballena azul que se ha paseado cerca de un minuto al lado del barco... Y luego una foca presumida, que nos ha acompañado un rato y casi le ha faltado saludarnos. Todo esto ha merecido el frío que hemos pasado.

Donde estais ballenitas

Toca vuelta, y tras un rato volviendo, casi al llegar al embarcadero, el barco nos enseña un pelín del fiordo, que mola un montón, pero me ha dejado con ganas de verlo un poco más.

Son las 4 y volvemos sin comer aún, así que paramos en un restaurante de carretera a comer una pizza exprés riquísima. Aunque la dueña no ha sido muy amable, no se si por hacerla cocinar a esas horas o por haberla hablado en inglés... ayayay... De vuelta a Quebec poco más hay que comentar, salvo que si buscas un súper para comprar comida, no te metas por una calle donde hay talleres porque sólo comerás tuercas (las calles parecen temáticas).

En fin, que casi acaba nuestro periplo canadiense, así  que a descansar de coche y mañana visita final a Quebec...

7. septiembre 2007 01:58 by zorry | Comentarios (0) | Permalink

Sta Agatha des Monts, 5 de Septiembre

Nos levantamos en la cabaña de Pin y Pon, madre madre madre madre ¡¡¡Qué fresqui hace por aquí!!!! ¡La cabaña está heladita! Y como se intuía frío fuera, hemos perreado un poco en la cama. Tras levantarnos y tomarnos el café costaricense que compramos ayer, apuntamos el navegador hacia Quebec. ¡¡¡La madre que le parió al GPS!!! Con la belleza de estos paisajes, decidimos hacer ruta por carreteras secundarias y así disfrutar el paisaje, y aunque al principio así era, llegamos a un punto en el que el señor GPS insistía por meternos por una carretera inexistente, que digo carretera, camino de tierra... Así que tras varios intentos de reprogramarlo y ver que siempre nos mandaba por el mismo lugar, decidimos buscar autovía, bajando hacia Montreal de nuevo... Eso sí, hemos visto los paisajes más espectaculares de Canadá desde que estamos aquí: bosques inmensos y tupidos, y montones de lago.

Bosques Un laguito

Tras largas "penumbras" llegamos, desandando el camino, a la civilización. Repostamos, en una mini gasolinera en el que la señora que atendía nos preguntó nuestro lugar de origen y puso cara de incredulidad cuando le dijimos que somos españoles... Supongo que hemos sido los primeros que ha visto en su vida, por la incredulidad que mostró... En fin, que llegamos a Montreal para coger autopista hacia Montreal. hacemos una paradita a comer rápido que son las 2 de la tarde y aún quedan unos 200 km... Así que nuestra ruta se completa sin muchos sobresaltos, eso si, algún camionero nos prueba los nervios, adelantándonos por el carril izquierdo a toda mecha (carril del que nos saca casi a empujones).

Llegamos a Quebec y enseguida encontramos el hostal que reservamos antes de salir de Madrid, eh Hostal Royal (sin Manzanares, así que no buscamos Lina Morgan). Reposamos un poco del largo viaje, y tras preguntarle al amable recepcionista acerca de Tadoussac y sus ballenas, nos vamos a ver el centro de Quebec.

Reposando en el hostal

La verdad, es que lo poquito que hemos podido ver de esta ciudad, ¡nos ha encantado! Que guay, lo mejor es que aún nos queda un par de días para verla con tranquilidad. La ciudad es muy limpia, como todo Canadá, y muy acogedora. Pasear pos sus calles es muy agradable, sus calles recuerdan un poco a una ciudad europea como París, con calles estrechas de un sólo sentido, bares y terrazas en las calles... De hecho, según la guía, es la ciudad más europea de toda Norteamérica y la única amurallada.

La muralla

Enseguida nos encaminamos a cenar, a un sitio recomendado por la guía, Freres de la Côte, y ¡que buen sitio! Al más puro estilo francés, las mesas super juntas, acogedor, bullicioso... Así que en cuanto nos traen los platos, se nos olvida el bullicio de la gente. Maris se ha pedido un confit de pato, y yo un steak de caballo (si si, de esos que pasean a la gente por aquí tirando de los carruajes). Bueno no se realmente a lo que se dedicó mi caballo, pero he de decir que estaba realmente rico.

Que rico

Y ya no puedo contar mucho más del día, entre levantarnos "tarde", perdernos, la carretera, que entre pitos y flautas hemos llegado al motel a las 5, el descansito... El día de hoy se ha convertido en un día de transición. Pero mañana nos esperan emociones, si las ballenas se dejan ver y el GPS no nos pierde en el intento.

6. septiembre 2007 01:58 by zorry | Comentarios (0) | Permalink

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