Sta Agatha des Monts, 5 de Septiembre

Nos levantamos en la cabaña de Pin y Pon, madre madre madre madre ¡¡¡Qué fresqui hace por aquí!!!! ¡La cabaña está heladita! Y como se intuía frío fuera, hemos perreado un poco en la cama. Tras levantarnos y tomarnos el café costaricense que compramos ayer, apuntamos el navegador hacia Quebec. ¡¡¡La madre que le parió al GPS!!! Con la belleza de estos paisajes, decidimos hacer ruta por carreteras secundarias y así disfrutar el paisaje, y aunque al principio así era, llegamos a un punto en el que el señor GPS insistía por meternos por una carretera inexistente, que digo carretera, camino de tierra... Así que tras varios intentos de reprogramarlo y ver que siempre nos mandaba por el mismo lugar, decidimos buscar autovía, bajando hacia Montreal de nuevo... Eso sí, hemos visto los paisajes más espectaculares de Canadá desde que estamos aquí: bosques inmensos y tupidos, y montones de lago.

Bosques Un laguito

Tras largas "penumbras" llegamos, desandando el camino, a la civilización. Repostamos, en una mini gasolinera en el que la señora que atendía nos preguntó nuestro lugar de origen y puso cara de incredulidad cuando le dijimos que somos españoles... Supongo que hemos sido los primeros que ha visto en su vida, por la incredulidad que mostró... En fin, que llegamos a Montreal para coger autopista hacia Montreal. hacemos una paradita a comer rápido que son las 2 de la tarde y aún quedan unos 200 km... Así que nuestra ruta se completa sin muchos sobresaltos, eso si, algún camionero nos prueba los nervios, adelantándonos por el carril izquierdo a toda mecha (carril del que nos saca casi a empujones).

Llegamos a Quebec y enseguida encontramos el hostal que reservamos antes de salir de Madrid, eh Hostal Royal (sin Manzanares, así que no buscamos Lina Morgan). Reposamos un poco del largo viaje, y tras preguntarle al amable recepcionista acerca de Tadoussac y sus ballenas, nos vamos a ver el centro de Quebec.

Reposando en el hostal

La verdad, es que lo poquito que hemos podido ver de esta ciudad, ¡nos ha encantado! Que guay, lo mejor es que aún nos queda un par de días para verla con tranquilidad. La ciudad es muy limpia, como todo Canadá, y muy acogedora. Pasear pos sus calles es muy agradable, sus calles recuerdan un poco a una ciudad europea como París, con calles estrechas de un sólo sentido, bares y terrazas en las calles... De hecho, según la guía, es la ciudad más europea de toda Norteamérica y la única amurallada.

La muralla

Enseguida nos encaminamos a cenar, a un sitio recomendado por la guía, Freres de la Côte, y ¡que buen sitio! Al más puro estilo francés, las mesas super juntas, acogedor, bullicioso... Así que en cuanto nos traen los platos, se nos olvida el bullicio de la gente. Maris se ha pedido un confit de pato, y yo un steak de caballo (si si, de esos que pasean a la gente por aquí tirando de los carruajes). Bueno no se realmente a lo que se dedicó mi caballo, pero he de decir que estaba realmente rico.

Que rico

Y ya no puedo contar mucho más del día, entre levantarnos "tarde", perdernos, la carretera, que entre pitos y flautas hemos llegado al motel a las 5, el descansito... El día de hoy se ha convertido en un día de transición. Pero mañana nos esperan emociones, si las ballenas se dejan ver y el GPS no nos pierde en el intento.

6. septiembre 2007 01:58 by zorry | Comentarios (0) | Permalink

Montreal, 4 de Septiembre

Nos levantamos en nuestro nidito. Uf, parece que hace un poco de ruido aquí: los vecinos madrugan, los coches pasan muy a menudo... ¡¡¡Madrecita!!! ¡Aquí no hay quien duerma! Nos levantamos a las 8:30 "ready for the breakfast". Bajamos a la recepción a por el desayuno: nos dan una bandeja en la misma recepción donde ayer recibí "la llamada de la suerte". Esta bandeja contiene dos cafés muy negros, dos zumos de naranja ¿natural? un vaso de leche y dos croissants. Nos la subimos a la habitación y tan ricamente a desayunar.

Tras una ducha, vamos a por el coche. Parece que está intacto, pero lo notamos un poco arisco por dejarlo ahí toda la noche, expuesto a los peligros montrealeños. Tomamos rumbo a las Laurentides, pasando primero por el estadio olímpico de Montreal. Foto y continuamos...

El estadio olímpico

Nuestra primera parada es a unos 60 km, en Sant Sauveur des Monts. Qué bonito pueblo, todo rodeado de bosque. Y calle para arriba y calle para abajo. Compramos unos bolsos en liquidación para nuestras madres ante la estupefacción del tendero, que poniendo cara de asombro nos pregunta que si son todos los bolsos para mi. "No, hombre, no, que son para la familia". Y se quedó más tranquilo. Erramos en la elección del garito para comer, pero Juanjis se pone como el tenazas comiéndose unas alitas y unas ribs que están de muerrrte, no como yo, que no tiene comentario. En fins.

La iglesia del pueblo La calle principal de Sant Sauveur

La segunda parada es en Val de Davis, un pueblecito super chuli, y después continuamos hacia St. Agatha des Monts. Llegando al pueblo, Juanjis ve en la carretera un cartel que pone "Chalets 99 $ CAD"... Hummm... Continuamos al pueblo que tiene un lago precioso, pero hace un frío que pela.

El lago en St. Agatha El lago otra vez

Decidimos buscar un sitio para dormir y que mejor idea que investigar esos chalets que vimos llegando aquí. Volvemos tras nuestros pasos y llegamos al sitio en cuestión, un paraíso natural lleno de bosques y de preciosidades. Con muy poca esperanza decidimos preguntar en información si tienen disponibilidad, y cuál es nuestra sorpresa cuando descubrimos que SI tienen... Uno con piscina exterior,otro con piscina interior, y otro sin piscina. Nos decidimos, como es de imaginar, por este último, que en su defecto, tiene una mega bañera hidromasaje que cabemos los dos, y ocho más por lo menos... El precio no está mal, 180 CAD, pero por este lujamen merece la pena.

Nuestro chalet El salón

El hidromasaje Las vistas

Vamos al súper a comprar provisiones: agua, cerveza y un pollo asado que tiene una pinta estupenda. Nos tomamos unas cañitas y al bañito. ¡¡¡Menuda maravilla!!! Al lado de esto, el jacuzzi de Niágara es una mierdecilla... ¡¡¡Vaya burbujeo!!! ¡Si esto parece un géiser! ¡¡Qué gozada!!

Y después, a cenar el pollito que está muy bueno, y luego encendemos la chimenea. Qué preciosidad de casa con los techos súper altos, el sofá, la chimenea... Qué romántico todo. Llegamos a la conclusión de que somos muy felices, y que queremos una casa así para nosotros para siempre.

Bueno, se me olvidaba añadir lo más importante: Mientras montamos nuestro chiringo diario de todos los días, recibimos la "súper llamada". ¡Nos informan que vamos a ser Retíos! Alejandro va a tener un hermanito... ¡¡Que fuerrrte!! Nos quedamos estupefactos.

Que felicidarrrr... ¡Tan emocionados que estamos en la casa y nos rematan con esta noticia! Y por cierto, vaya casa, lo único que le falta es un oso o un alce en la puerta... Además del hidromasaje, la casa está súper equipada, tanto que según entramos por la puerta nos recibe el equipo hifi... Que no hemos desconectado desde que llegamos... La casa tiene todas las facilidades, desde sofás de cuero muy cómodos, chimenea, hasta copitas para nuestro vino transhumante... En fin, un lugar maravilloso para un viaje increíble.

Hasta mañana!

5. septiembre 2007 01:58 by Maria | Comentarios (0) | Permalink

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